Ministerio de la Mujer

¿Qué es el ayuno y por qué practicarlo?

¿Qué es el ayuno y por qué practicarlo?

El ayuno es una de las herramientas principales para la comunión con Dios. Pero, ¿qué significa ayuno espiritual? Simplificando, es la abstención de alimento para dedicarse a finalidades espirituales. El objetivo es conducir a una persona a una lucidez espiritual plena y facilitar la comunión profunda con Dios, pues el organismo no utilizará energía para la digestión, y así, el cerebro tendrá más energía para reflexionar en cosas espirituales. Es una práctica religiosa voluntaria, exige pureza de vida y excluye la exhibición.

¿Para quién está indicado?

1) Para quien tiene miedo. Existen muchas cosas en la vida que nos provocan miedo: falta de empleo, enfermedad, hambre, personas, pero el ayuno proporciona una oportunidad especial para una comunión íntima con Dios. La amistad con el Señor Jesús trae paz y seguridad al corazón (2 Crónicas 20:3, 4).
2) Para quien está arrepentido. El arrepentimiento es una obra milagrosa del Espíritu Santo. Si su corazón se encuentra afligido y siente dudas sobre el perdón divino, ayune. Usted tendrá un espacio ideal para la reflexión y la lectura de la Biblia. Y así, Dios le hará sentir su perdón y promoverá alivio al alma (1 Samuel 7:6; Jonás 3:5).
3) Para quien busca la conversión. Convertirse significa cambiar de dirección. Dios desea mantenernos siempre en su camino. Al pueblo de Israel, el Señor le solicitó ayunar para llevarlo al quebrantamiento de corazón y conducirlo a la conversión. Haga ayuno periódicamente y busque una comunión mayor con Dios (Joel 2:12).
4) Para quien necesita de una respuesta divina. La acción de ayunar lo colocará en una condición de entrega a Dios, y lo hará sensible para discernir sus respuestas (Ester 4:16).
5) Para quien desea humillar el corazón. El ayuno es un antídoto excelente para el orgullo que desea instalarse en el interior. Por medio de él nos damos cuenta que dependemos completamente de Dios (Esdras 8:21; Salmo 35:13).
6) Para quien enfrenta fuertes pruebas. Jesús se sentía fortalecido por el ayuno. Al enfrentar las terribles tentaciones de Satanás se encontraba completamente lúcido. Debemos seguir el ejemplo de Jesús. Al enfrentar tentaciones o pruebas haga del ayuno una de las principales armas espirituales (Mateo 4:1, 2).
7) Para quien necesita poder. El ayuno debe resultar en “poder” para romper todas las cadenas del mal y libertar a los afligidos del alma.
8) Para quien decidió entregarse a Dios. El ayuno es fundamental para una vida santa y piadosa ante el Señor. Dios oye cada clamor (Joel 1:14).
9) Para comprender la Palabra de Dios. Cuando se tiene alguna duda bíblica, el ayuno ofrece mayor facilidad para el estudio y la iluminación del Espíritu Santo. El entendimiento se abrirá por medio del Espíritu que lo guiará por toda la verdad.

¿Cómo ayunar?

– Defina el objetivo: Pida al Espíritu Santo que le muestre claramente la dirección de los objetivos para su ayuno y oración.
– Haga su compromiso: ¿Qué duración tendrá el ayuno? ¿De medio día, de día entero o más? ¿Qué tipo de ayuno adoptará? Tomando solo agua, agua y jugos, consumiendo solo frutas… ¿Cuánto tiempo usted dedicará a la oración y a la lectura de la Biblia? ¿De qué actividades físicas o sociales se abstendrá? Ir al shopping, TV, Internet.
– Prepárese espiritualmente: Pida perdón a Jesús por todos sus pecados y clame por el bautismo del Espíritu Santo.
– Evalúe su condición física: Si tiene algún problema de salud, consulte a un médico para saber qué tipo de ayuno es el ideal para usted.
– Termine el ayuno gradualmente: No coma comidas sólidas inmediatamente después del ayuno. Si usted termina el ayuno de a poco será mejor para su salud.
– Programe el próximo ayuno: Así como necesitamos estar llenos del Espíritu Santo cada día, también necesitamos nuevos períodos de ayunos delante de Dios.
Existe también otro tipo de ayuno que produce enormes beneficios para la mente y ayuda en una mejor comunicación con Dios. Vea a continuación el ayuno espiritual para los cinco sentidos, realícelo durante diez días por lo menos:
Audición: No escuche radio y músicas seculares. Trate de ir a la naturaleza para oír su sonido.
Visión: No mire TV (excepto contenidos espirituales), no lea revistas y evita sitios seculares. Estudie la Biblia.
Paladar: No coma carnes (de ningún tipo), dulces, leche y sus derivados, tampoco frituras. Use frutas, verduras, nueces, castañas, granos y cereales. Practique las buenas reglas de salud. Mantenga intervalos de cinco horas entre las comidas y no coma después de las 19:00.
Olfato: Respire aire puro por la mañana. A lo largo del día respire profundamente.
Tacto: Haga caminatas en lugares de mucho verde, en lo posible camine descalzo.

El ayuno que Dios no acepta:

Por orgullo o penitencia: “¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto”. Isaías 58:3, 4.
Practicar el ayuno para exhibir cristianismo, provocar intrigas y buscar intereses egoístas no es aceptable a Dios. Lo que debería ser una bendición, se transforma en maldición.
El ayuno no puede ser una especie de “justificación por las obras” o sea, “voy a ayunar para ser salvo”. La salvación se obtiene únicamente por la fe en Cristo Jesús. El ayuno debe ser útil solo como instrumento para una búsqueda más profunda del Salvador.
El Señor Dios desea concederle un discernimiento espiritual vigoroso, percepciones nuevas de su gloria y desarrollar en usted fe incondicional. Haga un plan personal de ayuno. Usted se sentirá física, mental y espiritualmente fortalecido, y entenderá con claridad las respuestas que Dios concede a sus oraciones.

FUENTE: Texto extraído del libro “Alcance o poder”, de Manasés Quiroz. Para adquirirlo haga clic aquí: http://www.alcanceopoder.com.br/livro/

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