Ministerio de la Mujer

Sara

hijas-de-Dios_2saraA Abraham se le dio la promesa, muy apreciada por la gente de aquel entonces, de que tendría numerosa posteridad y grandeza nacional. Además, el heredero de la fe recibió la promesa que para él era la más preciosa de todas, a saber que de su linaje descendería el Redentor del mundo. “Y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”
Cuando Abraham tenía casi cien años, se le repitió la promesa de un hijo, y se le aseguró que el futuro heredero sería hijo de Sara. Pero Abraham todavía no comprendió la promesa. En seguida pensó en Ismael, aferrado a la creencia de que por medio de él se habían de cumplir los propósitos misericordiosos de Dios. En su afecto por su hijo exclamó: “Ojalá Ismael viva delante de ti”. Nuevamente se le dio la promesa en palabras inequívocas: “Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él”. Génesis 17:18-19 […].
“Se rió, pues, Sara entre sí,…” (Génesis 18:12)
El nacimiento de Isaac, al traer, después de una espera de toda la vida, el cumplimiento de las más caras esperanzas de Abraham y Sara, llenó de felicidad su campamento […].
Tanto Abraham como Sara desconfiaron del poder de Dios, y este error fue la causa del matrimonio con Agar.

Como Sara, puede ser que algunas veces tengamos ganas de reírnos de los planes de Dios, pero Él se ríe de nuestros obstáculos. Con Él todo es posible.

“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.” (Génesis 12:2).

Fuente: Hijas de Dios, Elena de White. Daughters of Grace, Trudy J. Morgan-Cole.

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