Ministerio de la Mujer

Eva

hijas-de-Dios_1evaNuestros primeros padres, a pesar de que fueron creados inocentes y santos, no fueron colocados fuera del alcance del pecado. Dios los hizo entes morales libres, capaces de apreciar y comprender la sabiduría y benevolencia de su carácter y la justicia de sus exigencias, y les dejó plena libertad para prestarle o negarle obediencia.

Mientras permaneciesen leales a Dios, Adán y su compañera iban a ser los señores de la tierra. Recibieron dominio ilimitado sobre toda criatura viviente. El león y la oveja triscaban pacíficamente a su alrededor o se echaban junto a sus pies. Los felices pajarillos revoloteaban alrededor de ellos sin temor alguno; y cuando sus alegres trinos ascendían alabando a su Creador, Adán y Eva se unían a ellos en acción de gracias al Padre y al Hijo […].
Los ángeles habían prevenido a Eva que tuviese cuidado de no separarse de su esposo mientras este estaba ocupado en su trabajo cotidiano en el huerto; estando con él correría menos peligro de caer en la tentación que estando sola. Pero distraída en sus agradables labores, inconscientemente se alejó del lado de su esposo […] muy pronto se encontró extasiada, mirando con curiosidad y admiración el árbol prohibido.
Si Adán y Eva no hubieran desobedecido a su Creador; si hubiesen permanecido en la senda de la perfecta rectitud, hubieran conocido y entendido a Dios.
Pero lo que Dios pide de las mujeres curiosas es que el deseo de crecer y aprender sea guiado por los límites que Él dispuso (Marcos 12:30,31)
Guarda los mandamientos como tu directriz para establecer los límites. Después sal y haz tu propia exploración y descubrimientos con la bendición del Dios.

“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30).

Fuente: Hijas de Dios, Elena de White. Daughters of Grace, Trudy J. Morgan-Cole.

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