Escuela Sabática

PROFECÍA Y ESCRITURA | Lección 10: Para el 3 de junio de 2017

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 53:1-12; Daniel 7:13, 14; 2 Pedro 1:16-20; Mateo 17:1-6; 2 Timoteo 3:15-17..

PARA MEMORIZAR: Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estaratentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca  y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Ped. 1:19).

AL CONTINUAR NUESTRO ESTUDIO DE LAS EPÍSTOLAS DE PEDRO, un punto debería destacarse: cuán seguro y confiado está Pedro en lo que está escribiendo. Podemos ver lo mismo con Pablo: una convicción clara y firme acerca de lo que están proclamando con respecto a Jesucristo y la Cruz.
En los textos para esta semana, veremos más de esta certeza en Pedro. E incluso nos dice por qué tiene tanta certeza. No creemos, dijo él, “fábulas artificiosas” (2 Ped. 1:16), tales como aquellas que conformaban las religiones paganas de la época. Más bien, Pedro estaba seguro de lo que creía, por dos razones.
Primero, era un testigo presencial de “nuestro Señor Jesucristo” (2 Ped. 1:8). Pero, en segundo lugar, y quizá más importante (porque casi ningún otro sería testigo presencial), está “la palabra profética más segura” (2 Ped. 1:19). Pedro nuevamente regresa a la Biblia, señalando a las Escrituras para la certera ratificación de Jesús, especialmente las secciones proféticas que hablaban acerca de él.
Sin duda estas son algunas de las mismas secciones a las que se refirió Jesús con respecto a él mismo (Mat. 26:54; Luc. 24:27). Así que, si Jesús y Pedro tomaban la Biblia con tanta seriedad, ¿cómo nos atreveremos nosotros a hacer lo contrario?

JESÚS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

A lo largo de sus epístolas, Pedro escribe con un sentido de certidumbre. Sabe de qué está hablando porque conoce de quién está hablando. Y una razón es que sabe que Jesús fue Aquel a quien señalaban los profetas del Antiguo Testamento. Fue la confianza de Pedro en la Palabra escrita lo que lo ayudó a conocer a la Palabra que se hizo carne (Juan 1:14).
En 1 Pedro 1:10 al 12, Pedro señala a sus lectores la Biblia hebrea, a los profetas de la antigüedad, y a lo que ellos enseñaron acerca de Jesús. Según Pedro, el Espíritu Santo reveló en el Antiguo Testamento dos verdades cruciales acerca de Jesús: los sufrimientos de Cristo y las glorias subsiguientes que vendrían (1 Ped. 1:11). Estos dos hilos de pensamiento pueden encontrarse a lo largo de toda la Biblia hebrea.

¿Qué nos enseñan todos estos textos juntos acerca de lo que el Antiguo Testamento predijo con respecto a Jesús? Sal. 22; Isa. 53:1-12; Zac. 12:10; 13:7; Jer. 33:14, 15; Dan. 7:13, 14.

En 1 Pedro 1:10 al 12, Pedro asegura a sus lectores que ocupan un lugar muy especial en la historia de la salvación. A ellos fue revelado mucho más de lo que había sido revelado a los profetas de antaño. Los profetas, de hecho, hablaban a las personas de su propia época, pero había partes cruciales de sus mensajes que no se cumplirían sino hasta la venida de Cristo.
Algunas de las cosas que habían predicho los profetas se habían cumplido solamente en el tiempo en el que vivían los lectores de Pedro. Estos lectores podían oír de aquellos “que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo”, verdades que incluso los ángeles deseaban conocer (1 Ped. 1:12). Habiendo oído el evangelio, las personas conocían la realidad y la naturaleza del sufrimiento y la humillación del Redentor con mucho mayor detalle que los profetas de la antigüedad. Por supuesto, tendrían que esperar, al igual que nosotros, por “las glorias que vendrían” (1 Ped. 1:11). Con la primera parte de esas profecías cumplida, podemos estar seguros de que se cumplirá la última parte también.

¿Qué promesas bíblicas has visto cumplirse en tu vida? ¿Cuáles aún estás esperando que se cumplan, qué significan para ti y cómo puedes aprender a aferrarte a ellas, pase lo que pase?

TESTIGOS PRESENCIALES DE LA MAJESTAD

Lee 2 Pedro 1:16 al 18. ¿Qué otras evidencias dice tener Pedro para su fe en Jesús?

Además de la palabra profética, Pedro fue un testigo presencial de muchas de las cosas de las que predicaba. El cristianismo, dijo Pedro, no se basa en “fábulas artificiosas” (2 Ped. 1:16), sino en eventos reales que sucedieron en la historia, eventos que él mismo había presenciado.
Según los evangelios, Pedro estuvo presente en muchos de los eventos cruciales de la vida y el ministerio de Jesús. Estuvo allí cuando predicó, enseñó e hizo milagros. Desde uno de los primeros milagros, de la pesca milagrosa (Luc. 5:4-6), hasta ver a Jesús en Galilea luego de su resurrección (Juan 21:15), Pedro fue un testigo presencial de mucho de lo que sucedió.

En 2 Pedro 1:17 y 18, ¿en qué evento se enfocó especialmente Pedro, con respecto a lo que había visto personalmente? ¿Cuál fue la importancia especial de ese evento?

Pedro resalta un evento presencial específico: la transfiguración de Jesús. Jesús había llevado a Pedro, Santiago y Juan con él hasta la cima de una montaña a fin de orar (Luc. 9:28). Mientras se encontraba allí con ellos, fue transfigurado ante sus ojos. Su rostro brillaba, y sus vestiduras se volvieron blancas resplandecientes (Mat. 17:2; Luc. 9:29). Se le unieron Moisés y Elías, y una voz del cielo dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mat. 17:5).
Pedro había visto muchas cosas en su tiempo con Jesús; sin embargo, este incidente se destaca. Revela que Jesús es el Hijo de Dios, que su tiempo en la Tierra fue dedicado según el plan de Dios y que tenía una relación muy especial con el Padre. Aun con todo lo que había visto Pedro, y lo que aún vería, este evento, que incluyó “esta voz enviada del cielo” (2 Ped. 1:18), fue el que eligió para destacar en esta epístola.
Piensa en qué evento o eventos han causado una impresión profunda y duradera en tu vida espiritual y tu fe. ¿Cuál fue, cómo impactó tu vida y qué significado tiene para ti aún hoy? ¿Por qué piensas que tuvo ese impacto? Comparte tusrespuestas en la clase el sábado.

LA ESTRELLA DE LA MAÑANA EN NUESTROS CORAZONES

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Ped. 1:19). Lee este texto con cuidado. ¿Qué está afirmando Pedro que es tan importante para nosotros, aún hoy?

Aquí, como podemos ver en muchos lugares de la Biblia (Gén. 1:4; Juan 1:5; Isa. 5:20; Efe. 5:8), se establece una división entre la luz y las tinieblas. Para Pedro, la Palabra de Dios brilló como una luz en un lugar “oscuro” (algunos traducen la palabra oscuro como “sórdido”, “sucio”). Por eso es tan claro que debemos “estar atentos” a esa luz, para seguirla “hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”. Somos seres caídos, que viven en un mundo caído y oscuro. Necesitamos el poder sobrenatural de Dios para guiarnos fuera de esta oscuridad y hacia la luz, y esa luz es Jesús.
Pedro está señalando un objetivo a sus lectores. Algunos creen que la expresión “hasta que el día esclarezca” se refiere a la segunda venida de Jesús. Aunque ciertamente esa es nuestra esperanza final, la idea del “lucero de la mañana” que sale en nuestros corazones suena más inmediato y más personal. El “lucero de la mañana” se refiere a Jesús (Apoc. 2:28; 22:16). Su surgimiento en nuestros corazones parece tener que ver acerca de conocer a Jesús, asirse de él y experimentar la realidad del Cristo viviente en nuestra propias vida individual. Jesús no debería ser solamente una verdad doctrinal; debería ser el centro de nuestra existencia, y la fuente de nuestra esperanza y fe. Así que, Pedro está estableciendo una clara conexión entre estudiar la Palabra de Dios y tener una relación salvadora con Jesús, el “lucero de la mañana”.
Y, por supuesto, con la luz brillando en nosotros, la esparciremos a otros. “La gloria de la verdad de Dios debe resplandecer en toda la Tierra. La luz debe iluminar a todo lugar y a toda persona. Quienes recibieron la luz deben hacerla brillar constantemente. Puesto que el sol ha salido en nuestra vida, debemos reflejar su luz sobre el sendero de los que están en oscuridad” (TI 6:33).

¿De qué manera tu propio estudio de la Palabra te ayuda a llegar a conocer mejor a Jesús?

LA PALABRA PROFÉTICA MÁS SEGURA

Lee 2 Pedro 1:19 al 21. ¿A qué profecías se está refiriendo Pedro? ¿Qué quiere decir cuando afirma que ninguna profecía de las Escrituras es de interpretación privada?

Al enfatizar que el cristianismo no se basa en fábulas artificiosas (2 Ped. 1:16), Pedro ofrece dos líneas de evidencia: primero, testigos presenciales (2 Ped. 1:16- 18); segundo, las profecías de las Escrituras (2 Ped. 1:19-21), un argumento que utilizó antes (1 Ped. 1:10-12).
Pedro también declara que “ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada” (2 Ped. 1:20). Al decir esto, Pedro no nos está prohibiendo estudiar las Escrituras por nosotros mismos. Eso sería muy distante de sus pensamientos cuando dijo, en 1 Pedro 1:13, “ceñid los lomos de vuestro entendimiento” (RVR) o “preparen su mente para actuar” (NTV). Ni tampoco diría eso uno que elogió a los profetas de la antigüedad por su búsqueda diligente del significado de las profecías que habían recibido (1 Ped. 1:10).
¿Qué quiso decir Pedro, entonces? La iglesia del Nuevo Testamento progresó porque sus miembros estudiaban juntos. Los cristianos eran parte de un cuerpo mayor (1 Cor. 12:12-14). Y Pedro aquí estaba advirtiendo contra el tipo de estudio en el que uno rechaza cualquier idea de la comunidad de creyentes. Al interactuar con otros, podemos crecer juntos como comunidad. El Espíritu obra con la comunidad y con los individuos que son miembros de ella. Las ideas pueden ser compartidas, refinadas y profundizadas. Pero aquel que trabaja solo, rehusando los consejos de otros, probablemente llegue a interpretaciones erradas, especialmente con algo como las profecías.
En los siguientes versículos encontramos una buena razón para que Pedro hiciera esta observación. Está escribiendo a cristianos que tienen en su medio a falsos profetas y falsos maestros (2 Ped. 2:1). Pedro los está instando a someter su interpretación de las Escrituras a los líderes de la iglesia como un todo. ¿Cuántas personas se han apartado hacia el fanatismo y el error porque no hacen caso del consejo de una comunidad de creyentes guiados por el Espíritu? Era un peligro en ese entonces, y sigue siendo un peligro hoy.

¿Por qué es tan importante mantenernos abiertos a los consejos de la iglesia en general? Al mismo tiempo, ¿cuáles son los límites en cuanto a cuán lejos debemos ir al someternos a otros?

LA PALABRA EN NUESTRA VIDA

Como hemos visto, Pedro puso un gran énfasis en las Sagradas Escrituras. Segunda de Pedro 1:19 al 21 es una afirmación poderosa de la importancia de la Biblia para nuestra experiencia cristiana y para la inspiración divina de las Escrituras. Su idea es clara en 2 Pedro 1:21. La Biblia no es producto de voluntad humana, o de invención humana, como otros libros. Es un libro producido por medio del poder del Espíritu Santo obrando a través de los “santos hombres de Dios”.

Lee 2 Timoteo 3:15 al 17. ¿Cómo nos ayudan estos textos a entender el papel de las Escrituras en nuestra vida? ¿De qué manera refuerzan la verdad presentada en 2 Pedro 1:19 al 21?

Después de advertir a Timoteo acerca de los peligros que enfrentaban él y la iglesia, Pablo provee un esbozo breve de la importancia de las Escrituras. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim. 3:16).
Echemos un vistazo a estos tres puntos. Doctrina: Las doctrinas son las enseñanzas de la iglesia. Expresan las creencias de la comunidad sobre varios temas bíblicos considerados importantes en la Palabra de Dios. Idealmente, cada doctrina debería estar centrada en Cristo, y cada una debería enseñarnos algo que nos ayude a saber vivir en armonía con la “buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom. 12:2).
Guía: Pablo dice a Timoteo que la Escritura es útil “para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim. 3:16). Pedro hace una declaración similar cuando dice que la profecía, en la Escritura, es como una lámpara que brilla en un lugar oscuro (2 Ped. 1:19). En otras palabras, la Escritura nos guía sobre cómo deberíamos vivir nuestra vida y qué conductas son buenas o malas. Inspirada por el Espíritu Santo, la Escritura no es nada menos que la voluntad revelada de Dios.
“Sabio para la salvación”: Cuando dice que la Escritura nos hace “sabios para la salvación” (2 Tim. 3:15), Pablo está enfatizando que la Escritura nos señala a Jesús. La salvación está construida sobre la creencia de que Jesús ha muerto por nuestros pecados.
Doctrina, guía moral, conocimiento para la salvación: no sorprende que la Palabra de Dios sea como “una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Ped. 1:19).

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “El primero y más alto deber de toda criatura racional es el de escudriñar la verdad en las Sagradas Escrituras, y luego andar en la luz y exhortar a otros a que sigan su ejemplo. Día tras día deberíamos estudiar diligentemente la Biblia, pesando cada pensamiento y comparando texto con texto. Con la ayuda de Dios, debemos formarnos nuestras propias opiniones ya que tenemos que responder a Dios por nosotros mismos.
“Las verdades que se encuentran explicadas con la mayor claridad en la Biblia han sido envueltas en dudas y oscuridad por hombres doctos, que con ínfulas de gran sabiduría enseñan que las Escrituras tienen un sentido místico, secreto y
espiritual que no se echa de ver en el lenguaje empleado en ellas. Esos hombres son falsos maestros. Fue a personas semejantes a quienes Jesús declaró: ‘No conocéis las Escrituras, ni el poder de Dios’ (Mar. 12:24). El lenguaje de la Biblia debe explicarse de acuerdo con su significado manifiesto, a no ser que se trate de un símbolo o figura. Cristo prometió: ‘Si alguno quisiere hacer su voluntad [del Padre], conocerá de mi enseñanza, si es de Dios’ (Juan 7:17). Si los hombres quisieran tan solo aceptar lo que la Biblia dice, y si no hubiera falsos maestros para alucinar y confundir las inteligencias, se realizaría una obra que alegraría a los ángeles y que traería al rebaño de Cristo a miles y miles de almas actualmente sumidas en el error” (CS 582).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR
1. ¿Qué otros principios cruciales están involucrados cuando buscamos llegar a una clara comprensión de la Escritura?
2. Martín Lutero escribió: “La Escritura es su propia luz”. Con eso quería decir que hay una unidad subyacente en la Biblia y que una parte puede ser utilizada para ayudarnos a entender otras partes. ¿Cuáles son algunos ejemplos de este principio que puedes encontrar?
3. En clase, repasen sus respuestas a la pregunta del día lunes, acerca del evento o de los eventos que impactaron grandemente su experiencia cristiana.
¿Qué tienen en común, si es que lo hay, los eventos de cada uno? ¿Qué pueden aprender de las experiencias unos de otros?
4. Si alguien fuera a preguntarte de qué manera el estudio de la Biblia puede profundizar tu caminar con el Señor, ¿qué responderías? ¿Qué principios has aprendido de tu propia experiencia de búsqueda del conocimiento del Señor
Jesús por medio del estudio de su Palabra?

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