Escuela Sabática

FALSOS MAESTROS | Lección 11: Para el 10 de junio de 2017

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Pedro 2:1-22; Juan 8:34-36; Mateo 12:43-45; Judas 1:4-19; Génesis 18:16-33..

PARA MEMORIZAR: “Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el quees vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció” (2 Ped. 2:19).

EN SU PRIMERA EPÍSTOLA, Pedro, con gran preocupación pastoral, intentó animar a sus lectores con respecto a los peligros de la persecución. Aunque no sabemos exactamente a qué forma de persecución se estaba refiriendo, sí sabemosque la iglesia enfrentaría terribles tribulaciones, a medida que el Imperio Romano buscaba extinguir el movimiento creciente de personas llamadas “cristianas”.
Pero Satanás lanzó un ataque de doble punta. Ciertamente, la persecución desde afuera, es decir, la fuerza bruta y la violencia, era una herramienta poderosa. Pero la iglesia enfrentaba otra amenaza, quizás aún más peligrosa que la persecución externa. Se trataba de la amenaza interna. Al igual que la nación judía, en el pasado, había tenido que lidiar con falsos profetas, los seguidores de Jesús en la época de Pedro habrían de tener que lidiar con falsos maestros que “introduciránencubiertamente herejías destructoras” (2 Ped. 2:1) en la iglesia misma. Y, peor aún, Pedro advirtió que muchos seguirían estas “prácticas vergonzosas” (2 Ped. 2:2, NVI).
¿Cuáles fueron algunas de estas enseñanzas de las que estaba advirtiendo Pedro? ¿Cómo reaccionó Pedro ante ellas, y qué lecciones podemos aprender de sus advertencias para nosotros hoy, al enfrentar también amenazas desde dentro de la iglesia?

FALSOS PROFETAS Y MAESTROS

A veces es fácil idealizar a la iglesia temprana, y pensar en ella como una época de gran paz y armonía entre los primeros creyentes en Jesús. Eso sería un error. Aun desde los días de Jesús, la iglesia enfrentó luchas, a menudo desde adentro (piensa en Judas). Como lo muestran las epístolas del Nuevo Testamento, muchos de los problemas fueron provocados por falsas enseñanzas en su medio. La iglesia temprana luchó no solamente con la persecución desde afuera, sino también con problemas desde adentro. En esta carta, Pedro aborda algunos de esos desafíos internos. ¿Cuáles eran? “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 Ped. 2:1-3). No parece en absoluto una época de gran paz y armonía interna entre los hermanos y las hermanas, ¿verdad?

Lee 2 Pedro 2:1 al 3, y 10 al 22. ¿De qué está advirtiendo Pedro aquí? ¿Cuáles son algunas de las falsas enseñanzas que estaban siendo promovidas en las iglesias?

Segunda de Pedro 2:1 probablemente revela la razón por la que el Señor inspiró a Pedro a escribir la carta. Les estaba advirtiendo que, así como había habido falsos profetas en el pasado, habrá falsos maestros en el futuro. Pedro presenta una letanía interesante de acusaciones contra estos maestros, desde ser responsables por “herejías destructoras” (2 Ped. 2:1) hasta llevar a otros a la esclavitud de la corrupción (2 Ped. 2:19), y una hueste de otros errores también. Por lo que escribió Pedro, podemos ver que se trataba verdaderamente de enseñanzas peligrosas, lo que explica por qué reaccionó tan fuertemente contra ellos. Pedro no concebía la idea de que la doctrina no tiene importancia.

Observa cuán fuertemente reaccionó Pedro contra estas falsas enseñanzas. ¿Qué debería decirnos esto acerca de cuán importante es la verdad? ¿Cómo podemos protegernos contra cualquier y todo intento de introducir falsas doctrinas en la iglesia?

¿LIBERTAD EN CRISTO?

“Pronunciando discursos arrogantes y sin sentido, seducen con los instintos naturales desenfrenados a quienes apenas comienzan a apartarse de los que viven en el error” (2 Ped. 2:18, NVI). ¿De qué está advirtiendo
Pedro en este versículo? ¿Qué dice en 2 Pedro 2:19 que ayuda a explicar su preocupación? ¿Cuál es la importancia de la palabra “libertad” en el versículo 19?

En el lenguaje más fuerte posible, Pedro está advirtiendo a sus lectores contra los peligros de los falsos maestros. En 2 Pedro 2:18 al 21 advierte que estos falsos maestros, aunque prometían libertad, en realidad llevaban a las personas a laesclavitud.
¡Qué perversión completa del evangelio! La libertad en Cristo debería significar libertad de la esclavitud del pecado (Rom. 6:4-6). Cualquier concepto de libertad en Cristo que deja a una persona bajo la esclavitud del pecado es el tipo de error sobre el que está advirtiendo Pedro aquí. Aunque los eruditos han debatido la herejía específica a la que se estaba refiriendo aquí, está claramente vinculada con la cuestión general del pecado y de la esclavitud al pecado.

Lee Juan 8:34 al 36. ¿De qué manera las palabras de Cristo aquí nos ayudan a entender lo que está diciendo Pedro?

Sea lo que fuere que estaban presentando estos falsos maestros, estaban llevando a sus pobres víctimas, personas que recientemente habían encontrado al Señor Jesús, a regresar a su antigua manera pecaminosa de vivir. Es fácil imaginar
algún tipo de evangelio de gracia barata que desestimaba la necesidad de pureza y santidad, algo que los hacía caer nuevamente en la misma “corrupción” (2 Ped. 2:19) del mundo de la que acababan de escapar. Con razón Pedro habló
de forma tan vehemente y categórica contra estas enseñanzas y advirtió de los resultados de seguirlas.

¿Qué entiendes por libertad en Cristo? ¿De qué te ha libertado Cristo?

EL PERRO VUELVE A SU VÓMITO

Lee 2 Pedro 2:17 al 22; y Mateo 12:43 al 45. ¿Cuáles son los peligros cuando un converso al cristianismo regresa a su anterior estilo de vida?

Pedro estaba especialmente preocupado acerca del destino de aquellos a quienes los falsos maestros llevan a sus antiguos pecados (2 Ped. 2:18). Los falsos maestros prometen libertad, pero, tal como lo señala Pedro, la libertad que prometen es radicalmente diferente de la clase de libertad que Jesús prometió a aquellos que lo sigan.
Observa la advertencia poderosa que dio Pedro. Habría sido mejor “no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás” (2 Ped. 2:21), a sus antiguos caminos.
Por supuesto, esto no significa que el caso de ellos no tenga esperanza. Todos conocemos historias de aquellos que se han apartado del Señor y que después han regresado. Y sabemos que el señor está muy feliz cuando lo hacen, y gozoso de recibirlos nuevamente (ver Luc. 15:11-32). Significa solamente que apartarse es un curso peligroso de acción, y tampoco es una decisión placentera. Un perro que vuelve a su vómito es una forma cruda y dura de describirlo, pero Pedro enfatiza su idea con esa imagen.
Quizás el eco de las palabras de Jesús en 2 Pedro 2:20 sea intencional (ver Mat. 12:45; Luc. 11:26). Jesús cuenta la parábola de un hombre que ha sido librado de un espíritu inmundo. El espíritu deambula sin un lugar propio y luego regresa para ver “mi casa de donde salí” (Mat. 12:44). Al llegar, la encuentra vacía y ordenada.
Entonces, se muda nuevamente, pero trae consigo varios otros espíritus más inmundos que él mismo. Como lo dice Jesús: “El postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero” (Mat. 12:45). El peligro ilustrado por Jesús, y que también describe Pedro, es real. El nuevo creyente debe asegurarse de que las cosas del Espíritu reemplacen las cosas que dominaban anteriormente en su vida.
Si involucrarse en la iglesia y compartir su nueva fe no reemplazan las actividades seculares anteriores, es demasiado fácil volverse a los antiguos caminos.

¿De qué maneras, como familia de la iglesia, podemos nutrir mejor y discipular a todos nuestros miembros, especialmente los más nuevos?

PEDRO Y JUDAS

Muchas personas han observado que Judas 1:4 al 19 repite en gran medida el mensaje de 2 Pedro 2:1 al 3:7. Cuando la Escritura repite un mensaje, deberíamos ser conscientes de que Dios desea transmitir algo importante. En estos pasajes similares, Pedro y Judas se esfuerzan por notificarnos de una verdad importante: Dios está en el control del destino de los malvados. Tanto Pedro como Judas no nos dejan la menor duda de que Dios está monitoreando de cerca el mal. Ya sea la humanidad impía o los ángeles caídos, Dios ha tomado nota especial de su maldad y ha planificado su castigo en el Día del Juicio (2 Ped. 2:9, 17; Jud. 1:6).

Lee 2 Pedro 2:1 al 3:7; y Judas 1:4 al 19. ¿Qué ejemplos dan Pedro y Judas de venganzas previas de Dios, para enfatizar el hecho de que Dios trata con suma seriedad el pecado?

Pedro y Judas registran tres ejemplos de la venganza de Dios en el pasado. Incluyen la destrucción del mundo antediluviano por el Diluvio, la incineración de Sodoma y Gomorra, y el encadenamiento de seres angélicos para la destrucción (2 Ped. 2:4-6; 3:7; Jud. 1:6, 7). Todos estos episodios están envueltos en una sensación rotunda de irrevocabilidad. Aunque la Escritura habla mucho acerca de la misericordia y la gracia de Dios, la justicia de Dios también juega un papel importante en la destrucción final del pecado.
¿Cuáles fueron los pecados que conllevaron un castigo tan severo? Incluyen la introducción de herejías destructivas, el desprecio a la autoridad, la esclavitud de la corrupción, la perversión de la gracia de Dios con inmoralidad licenciosa, la negación de Jesucristo como único Soberano y Señor, la contaminación de sus propios cuerpos, el hablar palabras infladas y vanas, y la difamación (2 Ped. 2:1, 10, 19; Jud. 1:4, 8; 2 Ped. 2:18; Jud. 1:10).
Es interesante que estas descripciones no incluyan actos violentos y otras atrocidades malvadas que a menudo nos indignan. Más bien, describen pecados más sutiles que tienen una cosa en común: se trata de pecados que a veces son excusados dentro de la comunidad misma de la iglesia. Este hecho debería despertarnos a la gran necesidad de arrepentimiento y reforma sincera en la iglesia.

Lee 2 Pedro 2:12 y Judas 1:10. Aquí, Pedro y Judas describen a aquellos que están enfrentando destrucción como habiéndose degradado al punto de ser “animales irracionales” (2 Ped. 2:12), o “animales sin entendimiento” (Jud. 1:10, DHH), gobernados por el instinto. ¿De qué manera se compara esta descripción con el modo en que Dios creó originalmente la humanidad, y cómo puedes evitar que eso ocurra en tu vida?

MÁS LECCIONES DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Lee 2 Pedro 2:6 al 16. ¿Qué otros ejemplos usa Pedro para dar su advertencia acerca de a qué nos puede llevar la maldad?
La primera referencia significativa a Sodoma en la Biblia se encuentra en Génesis 13:12 y 13. Lot y Abraham deciden separarse por razones “financieras”. Lot eligió el valle del Jordán, y “fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (Gén. 13:12). La Biblia comenta: “Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera” (Gén. 13:13). Más tarde, cuando Dios advirtió a Abraham que estaba planeando destruir Sodoma, Abraham negoció un acuerdo para que Dios no la destruyera si se encontraban diez personas justas allí (Gén.
18:16-33). La poca probabilidad de hallar incluso diez personas justas en Sodoma quedó demostrada por lo que sucedió con los mensajeros enviados a visitar a Lot. La ciudad fue debidamente destruida; solamente Lot y sus dos hijas escaparon (Gén. 19:12-25).
Pedro deriva dos lecciones de esta historia. Primero, las dos ciudades proveen un ejemplo del castigo que recae sobre los impíos (2 Ped. 2:6). Segundo, muestra que el Señor sabe cómo librar al justo de la aflicción y la tentación (2 Ped. 2:7-9).
Pedro, entonces, señala algunas de las características de aquellos que fueron destruidos en Sodoma y Gomorra: siguen la carne, andando en concupiscencia e inmundicia; desprecian el señorío; son atrevidos y contumaces; y no temen decir mal de las potestades superiores (2 Ped. 2:10, 11). Estas características tienen similitudes con cómo Pedro describe a los falsos maestros y sus seguidores.
La historia de Balaam se encuentra en Números 22:1 al 24:25. Había sido contratado por Balac, rey de Moab, para maldecir a los israelitas. Aunque reticente al principio, fue persuadido finalmente para aceptar esta tarea, por causa del ofrecimiento de una mayor suma de dinero (Núm. 22:7-21). En el camino, fue confrontado por el “ángel de Jehová” y fue librado de la muerte únicamente cuando su asna se desvió. Balaam, entonces, azotó a su asna y solamente se dio cuenta de su error cuando fueron abiertos sus ojos, y él mismo vio al “ángel de Jehová”
(Núm. 22:22-35). Al final, Balaam terminó bendiciendo a Israel (Núm. 23:4-24:24).
Pedro usó a Balaam como un ejemplo de los que son atraídos por el adulterio y la codicia (2 Ped. 2:14, 15). Tales personas son como Balaam. Han dejado el camino que deberían seguir.
Piensa en todo lo que nos ha sido dado, tanto en la Biblia como en los escritos de Elena de White. Con eso en mente, ¿por qué como adventistas del séptimo día no podemos decir jamás que no hemos sido advertidos?

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: A menudo escuchamos a cristianos hablar de la “libertad en Cristo”. Y, por supuesto, este es un concepto válido. Ser libres de la condenación de la Ley y tener la seguridad de la salvación por lo que Cristo ha hecho por nosotros, y no por nuestras propias obras, es realmente ser libres. La historia de Martín Lutero y la esclavitud que sufrió antes de entender la gracia es un gran ejemplo de lo que puede significar esta libertad. Sin embargo, como vimos en Pedro, la verdad maravillosa puede ser distorsionada. “La gran verdad de nuestra plena dependencia en Cristo para la salvación se encuentra cerca del error y la presunción. Miles han interpretado erróneamente la libertad en Cristo considerándola una forma de ilegalidad: y siendo que Cristo vino a liberarnos de la condenación de la Ley, muchos afirman que la Ley ha sido abrogada y que aquellos que la observan han caído de la gracia. De este modo, como la verdad y el error se encuentran cercanos, las mentes que no sean guiadas por el Espíritu Santo serán inducidas a aceptar el error y, al hacerlo, se colocarán bajo el poder del engaño de Satanás. De este modo conducirán al pueblo a recibir el error por la verdad. Satanás está trabajando para asegurarse el homenaje del mundo protestante” (CT 326).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Medita en 2 Pedro 2:19 y las otras cosas que dice Pedro acerca de los resultados de las falsas enseñanzas. ¿Por qué debemos asegurarnos de aprender por nosotros mismos las verdades cruciales en las que creemos? ¿Cuán importante es que todos estemos de acuerdo exactamente en qué debemos creer? ¿Cuándo se vuelve “peligroso” pensar ideas que son diferentes de las del resto de nuestros hermanos creyentes?
2. Observa el lenguaje fuerte que utiliza Pedro con respecto al tema del castigo y el Juicio: “Atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina” (2 Ped. 2:1); “perecerán en su propia perdición” (2 Ped. 2:12); “reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” (2 Ped. 2:9); “y su perdición no se duerme” (2 Ped. 2:3). ¿Qué deberían decirnos estos textos, no solamente acerca de la realidad del Juicio, sino también acerca de cuán fuertemente condena Dios a aquellos que llevan a su pueblo al error?
3. ¿Qué piensas que quieren decir en general aquellos que hablan acerca de la “libertad en Cristo”, no en el contexto de la Ley en general (aunque algunos lo hacen), sino en el contexto de guardar el cuarto Mandamiento, el mandamiento del sábado? ¿De qué manera este argumento nos ayuda a ver otra forma en que la idea de la “libertad en Cristo” puede ser distorsionada?

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